Casi me decapitan

Es maravilloso tener hijos.

En serio.

No siempre, claro. Pero por norma es maravilloso.

Queríamos poner una canasta en casa y nos conformamos con una sujeta a la puerta. La del baño.

Flexible.

La subes y la bajas a demanda.

Si eres como ellos, no problem. Si te ven como Gasol puede haber problemas. De distancias.

Me metí en el baño a recoger unas cosas y cuando salí estaban jugando la Final Four. Los oí pero no los vi venir. Y menos a la guadaña.

Casi me decapito allí mismo al salir.

Los quiero un 0,0001% menos.

Pero esto me dio que pensar. Maldita cabeza.

Si ellos ven el mundo a una altura, lo fácil es que cada uno de nosotros veamos el nuestro de la nuestra. Y a saber cómo se traduce eso.

No puedes prever todo. Ni puedes garantizar nada. Mejor ser creativo, porque los problemas se solucionan así. Y cada caso es un mundo.

De entrada recomiendo hablar. Sin filtro. Cuando no sabes ni lo que te pasa. Como si le hablaras a un médico. A un psicólogo mejor.

Te tumbas y hablas.

Cuando me preguntan cómo puedo generar ideas continuas para estos mails, respondo que no uso backup. Es cierto que tengo uno, con ideas. Sobre unas 500. Pero hace meses que ni lo miro.

De hecho la idea de este mail se me ha ocurrido así, sin esperarla.

No sé cómo funcionará, pero la situación me ha parecido tentadora como para no contarla.

Y en vez de canastas puede suceder de muchas formas.

A esto le llaman abrir ventanas de oportunidad.

Mañana iré a una librería y seguro que salen algunas ideas. Podrás ser antes, durante o después de salir. Quizás hasta mañana lo compruebes.

Otra forma es juntarnos y analizar esas ideas chorras que tienes en la cabeza. Les damos una vuelta.

Ahora mismo rondando algunas cabezas está la de cómo recuperar banquetes de bodas.

Quizás la cuente algún día.

Si me dejas tu mail te enviaré 4 correos en los que explico porque muchas empresas no terminan de funcionar y qué hacer para reconducirlas.

Ideas seguro que te llevas y es gratis.

.