Con esta historia igual hoy no duermes

Hay historias que se te quedan grabadas en la cabeza. Y no precisamente por un final feliz.

Esta ocurrió a principios del año 2003 y aunque ha pasado muchas veces, nunca con una persona tan joven.

Atento, atenta o atente, que tiene aprendizaje para negocios.

Suponte que vives sól@ en un apartamento y un día ya no ves a tu vecina. Lo normal es perder de vista a la gente. Y ya sabemos que lo de los vecinos ya tal.

Al cabo de unos meses piensas.

¡Copón!, ¿cuánto hace que no veo a la del tercero?

Pero tampoco le das importancia.

En otros casos, si la otra parte está de buen ver, puede que te des cuenta antes.

Pero mientras haya dinero en la cuenta bancaria a nadie le sorprende tu ausencia. Ni bancos, ni caseros ni hacienda.

Esto es lo que le ocurrió a Joyce Vincent.

Nadie la echó de menos.

Sus facturas se pagaron sin rechistar, mientras hubo dinero en el banco.

Pero un día se terminó y los impagos y la burocracia hicieron el resto.

El casero denunció y al tiempo los agentes judiciales derribaron la puerta.

Mientras tropezaban con la marabunta de cartas que había por el suelo, vieron el cadáver momificado de Joyce sentada en una silla enfrente de la televisión, que estaba encendida.

A sus 38 años y por culpa de un ataque de asma se quedó frita para siempre.

Menuda estampa.

Habían pasado más de 2 años desde su fallecimiento.

¡Dos putos años!

No sales, nadie te ve. Eres irrelevante.

Este es un caso extremo. Demasiado diría yo. Pero real.

Juzgando lo incomprensible, ¿cómo es posible que nadie la echara de menos?

Muy probablemente porque no se relacionaría con nadie.

Si nadie te conoce ni te ve, ¿cómo te van a echar de menos?

Y esta es la triste historia de muchos negocios y emprendimientos. Por suerte o por desgracia es así.

Si empiezas tu negocio con clientes, todo es más fácil. Si no los tienes, vete preparando porque vas a tener que hacer cosas nuevas. Para que te vean, te conozcan, e incluso que te echen de menos.

Yo …

He abierto un canal de TikTok para que los chavales conozcan cosas de marketing. 

He empezado a publicar sistemáticamente en Linkedin. En grupos y en mi perfil.

He retomado esta lista, que tenía bastante dormida.

Y más cosas que iré haciendo en las próximas semanas.

Por eso seguiré por aquí y por allá, para que si un día me echáis en falta, toquéis el botón del pánico.

Y para vender también, claro. 

Mañana más. O no. 

Jorge

PD. ¿Es buena hora esta después de la cena?

Lo que hago sé que puede ayudarte a vender más.
Déjame tu mail y te lo cuento por fascículos en siete días.