De la noche a la mañana sus reservas cayeron un 40%

En las próximas líneas verás cómo un hecho sin precedentes puede tirar todo un negocio de millones por la borda. Y cuesta vidas. Por si te sirve.

Playa Troncones – Ixtapa Zihuatanejo – Mexico

Pelícanos pescando de forma furibunda. Entrando al agua como Manolete al toro.

Agua fría. Muy fría. Tan fría como cuando intentas abrir un cajón del congelador pero no lo consigues.

Focas que no suelen andar por ahí.

Peces nunca vistos.

Condiciones diferentes que nadie apreciaría a nivel global. Pero esa tarde de 2008 iba a ser diferente.

Lo sé.

Te lo puedes imaginar.

Ya me conoces.

Pero lo que sigue demuestra que la investigación aplicada a los negocios es realmente útil. Más de lo que quizás hoy pienses.

Adrián Ruiz, estadounidense de origen hispano, nadaba con sus amigos cuando algo le embistió como si de un tren se tratara.

Rick Kennedy, un marine retirado que vivía por ahí, siempre están «a güevo» esta gente, corrió a socorrer a Adrian y practicarle los primeros auxilios.

«De la cadera a la rodilla apenas había nada. Solamente hueso. Su cuerpo dejó de expulsar sangre. Se había desangrado.»

Primera víctima del océano en la zona que se sepa. Nunca había ocurrido.

Y claro, los medios se hicieron eco. Los estadounidenses y del resto del mundo. Ya estaba montado el lío.

Unos días antes y sin estadounidenses por medio una persona desapareció, Óscar Mendoza.

Ahora que van dos, la cosa se torna oscura. Para el turismo y los negocios locales ni te cuento.

Histeria.

Cancelaciones.

Ruina.

Esos días los pescadores locales salieron a pescar todo animal grande que encontraban por el agua. Y pescaron unos cuantos. Tintoreras, puntas blancas …

Lo anunciaron a bombo y platillo. Y los exhibieron, claro.

¿De qué me suena esto? 🤔

Todo el mundo se olvidó.

Tres semanas después, Aldo, de 21 años, fallecía de otro ataque a 30 kilómetros del primero. En Pantla Beach.

40% de cancelaciones.

Un día más tarde, el 24 de mayo, otro surfista fue atacado. Pero sobrevivió.

Los regidores locales solicitaron ayuda para saber lo que estaba ocurriendo.

Bien.

Llegados a este punto la situación se parece bastante a cuando una empresa no vende lo suficiente. Muchas veces no sabe los motivos, pero cuando no entra dinero llega el miedo.

Nóminas.

Deudas.

Costes.

Los investigadores llegados a la zona empezaron a analizar lo sucedido. Semanas de trabajo que vieron un patrón en los ataques. Pero antes otra imagen para el horror.

Esos puntos negros borrosos son tiburones. Cientos de ellos. ¿Esperando la cena?

Los investigadores se dieron cuenta que los tres ataques de las últimas semanas habían sucedido muy cerca de las desembocaduras de ríos. Y si juntas desembocaduras de ríos y tiburones, solamente encontrarás un culpable.

El tiburón toro.

El amigo toro, con la mordedura más potente de todos los tiburones, hizo de la zona un fortín.

Los cambios medioambientales provocados por el fenómeno La Niña parecen el motivo principal.

Cito a Wikipedia:

La Niña es un fenómeno climático que forma parte de un ciclo natural-global del clima conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS, El Niño-Southern Oscillation, ENSO por su acrónimo en inglés). Este ciclo global tiene dos extremos: una fase cálida conocida como El Niño y una fase fría, precisamente conocida como La Niña. En el pasado también se lo llamaba anti-El Niño, o «El Viejo». Cuando existe un régimen de vientos alisios fuertes desde el oeste, las temperaturas ecuatoriales disminuyen y comienza la fase fría o La Niña. Cuando la intensidad de los alisios disminuye, las temperaturas superficiales del mar aumentan y comienza la fase cálida, El Niño.

Cualquiera de ambas condiciones se expande y persiste sobre las regiones tropicales por varios meses y causan cambios notables en las temperaturas globales, y especialmente en los regímenes de lluvias a nivel global. Dichos cambios se suceden alternativamente en períodos que varían promedialmente de los cinco a los siete años y se tienen registros de su existencia desde épocas prehispánicas.

Ahora juntamos todo

Comportamiento humano: nadar, surfear, bucear …

Comportamiento del tiburón toro: comer piezas de tamaño grande.

Cambio medioambiental: La niña. Poca visibilidad.

Cóctel perfecto.

Investigar es clave en todo. En esto y en las ventas. Sin información estás perdido.

Todo esto se trabaja antes de empezar siquiera a redactar. Nada se escribe sin saber cómo se comportan tus clientes. Tu tipo de cliente. O tipos.

Las cosas pueden ir bien pero en cuestión de días todo se puede desmoronar. El trabajo de toda una vida puede terminarse de la noche a la mañana.

Mi propuesta ya la conoces, tener un sistema de ventas que funciona las 24 horas del día. Mientras duermes.

Nada más reconfortante que levantarse por la mañana y ver que la tecnología ha hecho su trabajo.

Aquí lo cuento todo.

En unos días más.

Jorge, Hooper, Alastuey

PD Para que luego digan que el golf no es un deporte de riesgo  https://youtu.be/oaEMP4MdGRM

Lo que hago sé que puede ayudarte a vender más.
Déjame tu mail y te lo cuento por fascículos en siete días.