Labios y lenguas. Una tremenda historia entre especies

Una vez más, la naturaleza nos enseña que trabajar en equipo es una muy buena forma de alcanzar objetivos.

Atención a esta relación entre humanos y orcas.

Allá por mitad del sigo XIX una familia se estableció en la estación ballenera de Eden, Australia. Su patriarca, Alexander, observó la relación que tenían los nativos Yuin con las orcas.

Se ayudaban mutuamente en la caza de ballenas.

Este hombre debía ser muy inquieto y decidió hablar con uno de los pescadores nativos de la zona para que le contara la relación que tenían con las orcas.

Nos ayudamos mutuamente. Nos ayudan a cazar a las ballenas y a cambio les damos la lengua y los labios.

Acuerdo justo parece.

Pero Davidson veía que la relación que tenían con las orcas no era la misma que tenían con Benjamin Boyd, el que ostentaba casi todo el mercado ballenero de la zona.

Los nativos usaban arpones de madera. No usaban armas de fuego, cañones, como los Boyd.

Las orcas, que no eran tontas, preferían el trato con los primeros. Menos riesgo sin duda.

Cuando la deriva se llevó a los líderes del mercado, los Davidson aprovecharon lo sabido para hacerse fuertes en la zona. Y siempre usaron arpones naturales.

Supieron coger lo bueno para contentar a sus compañeros marinos.

Aquí viene lo bueno de la historia.

Las orcas hostigaban a las ballenas de la zona hasta que las introducían en Twofold Bay, que es donde estaban los arponeadores esperando. Pero claro, en una extensión tan grande, ¿cómo se enteraban de que había ballenas dentro?

Así.

El Viejo Tom, una orca macho, sacaba la aleta caudal y la sacudía contra el agua. Esto avisaba a los marineros de que ya había ballenas dentro de la bahía. Estos las arponeaban y repartían el botín con los cetáceos, que alimentaban a su prole.

Este trato entre humanos y orcas tenía un nombre.

La ley de la lengua.

Pensando en esta historia una pregunta me rondaba por la cabeza:

¿Cómo es posible que el depredador número uno de los mares no cazara las ballenas sin compartir el premio?

Las orcas son los depredadores número uno del mar, pero una ballena es grande. Muy grande.

Si tenemos en cuenta que una orca mide como mucho unos ocho metros y una ballena de esta zona puede medir más del doble, pues entiendo que buscaran la ayuda para minimizar riesgos. Tontas no son desde luego.

Hay mucho que aprender de las orcas.

  • Buscan un objetivo concreto sin ir a volumen. Labios y lenguas.
  • Se asocian cuando quieren alcanzar un objetivo. Minimizan riesgos reales.
  • Ambas partes tienen experiencias que comparten. El saber hacer.

Pero hay más.

¿Te animas a responderme?

PD:

Ma ha dado por las orcas estos días. Que le voy a hacer.

Esta historia parece real. Hay mucha documentación. Otra cosa es que se haya ficcionado algo, pero no creo que le quite valor. Hay imágenes de hecho. Aquí te dejo una de la famosa orca. De 1908.

Si me dejas tu mail te enviaré 4 correos en los que explico porque muchas empresas no terminan de funcionar y qué hacer para reconducirlas.

Ideas seguro que te llevas y es gratis.

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