Momento crítico en IKEA

No hay como ir de paseo a IKEA.

Tienen de todo para tu hogar y para entretener a los niños. En tiempos prepandemia, mientras los niños se divertían en Smaland, nosotros nos tomábamos un café. Ambas cosas gratis. Menuda paz.

Saben estos suecos mucho.

Íbamos andando y veíamos que uno de nuestros polluelos hacía cosas raras.

Con la boca.

¿Estás bien? Le preguntó mi mujer.

No contestaba.

Insistió

¿Estás bien?

Sin respuesta.

La cosa se tensaba.

Nos empezábamos a poner un poco nerviosos.

¿Estás bien? Cogiéndolo del brazo.

Hasta un señor que pasaba al lado nuestra se paró. Lo mismo era médico. O tronista.

Y cuando nos quisimos dar cuenta, como un orangután en celo, abrió la boca y …

Pensabas que iba a vomitar, ¿verdad?

Pues no.

Se tiró tal eructo, que peinó a una pareja de nonagenarios que estaban sentados allí cerca.

Vaya cara se nos quedó. No podíamos parar de reír.

El médico/tronista también se rió. 

Son niños me decía para mis adentros.

Ya.

La inocencia de los pequeños es maravillosa. Se ganó a los presentes como Manolete. Es rubio y tiene caracolillos.

Ains.

Luego, cuando crezca, quizás se vuelva idiota. Tendrá vergüenza de todo. En fin …

Como padre mi labor será recordárselo de vez en cuando.

Hablaremos.

Reiremos.

Le recordaré cosas que están bien.

Cosas que no tan bien.

Es bastante parecido a lo que sale cuando alguien me cuenta sus ideas de bombero.

Todavía no he tenido concurso de eructos, pero quién sabe si hay una gran idea de marketing ahí.

Lo que hago sé que puede ayudarte a vender más.
Déjame tu mail y te lo cuento por fascículos en siete días.