Sabía que no estaba solo

En lo más profundo de mi ser quería pensar que no estaba solo.

Hoy he comprobado que así era.

¡No estoy sólo!

Henry Danger es conocido. Entre padres sobre todo.

Al mail que envié ayer, tres personas me contestaron que sabían quien era. Y de alguna forma se sentían identificados. Una de las apreciaciones fue muy interesante.

Hemos vivido en ambos mundos y tenemos esa suerte. Nos podemos desenvolver bastante bien.

Es una de las cosas para las que tenemos cuerda. Ni somos tan mayores, ni somos tan jóvenes.

Hace unas semanas me llegó un contacto de una persona que buscaba alguien que hubiera pasado por alguna bancarrota empresarial y así podría aportarle aprendizajes. Me pareció tremendamente interesante el planteamiento.

Tendemos a buscar personas que han vivido lo mismo que nosotros. A sentirnos en el mismo grupo. Que no estamos solos. Como lo de Henry Danger, vamos.

Sin embargo, cuando vas al médico, no esperas que haya sufrido o sufra el mismo padecimiento que tú. Esperas otra cosa, ¿verdad?

El médico de cabecera es quien hace esa criba inicial y posteriormente aporta posibles soluciones.

Algunas son tan habituales, que no hace falta mirar mucho más. La navaja de Occam lo llaman. Otras deriva a especialistas.

En los negocios pasa algo parecido. Cuando no sabes lo que te ocurre, recurres a quien crees que puede saber. Y que te derive o te ayude con tu dolor.

Teniendo en cuenta que al igual que los médicos, los asesores no hemos padecido todas las enfermedades que han estudiado, es cierto que muchas son habituales.

Para eso propongo tratar de entender lo que te pasa y luego que tomes decisiones.

Pero antes debes saber lo que te pasa.

Jorge

PD: Gracias Fernando

Si me dejas tu mail te enviaré unos correos en los que explico porque muchas empresas no usan el correo electrónico para vender y lo que pierden con ello.

Ideas seguro que te llevas y es gratis.

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