Tiene las pelotas más grandes que he visto. Y no es un hombre.

Antes de que se me olvide, si conoces a la protagonista de este mail, házmelo saber.

Al lío.

Corre un mantra por ahí que dice que lo mejor para las empresas es nadar en océanos azules y no en océanos rojos.

Océanos rojos son en los que está metida la competencia a tope. No voy a ser yo quien diga que nadar ahí es peligroso, aunque no estoy al 100% de acuerdo con ese mantra.

Océanos azules, los vírgenes, se convierten en rojos conforme van entrando competidores.

Si le preguntas a cualquier emprendedor te dirá en amplia mayoría que prefiere el azul.

Encontrarlos ya es otra cosa.

Reconocerlos, también.

Pues hoy te presento un caso de alguien que nada entre tiburones y en océano totalmente azul.

Ocean Ramsey, de 34 años, nada entre tiburones. No figuradamente. Es real.

A pesar de su juventud, esta ecologista se dio a conocer hace unos pocos años porque circulaba por ahí un vídeo en el que nadaba junto a Deep Blue, que no era aquella máquina que destrozaba a Kasparov. Era/es un tiburón blanco.

Éste.

Quien me conoce, sabe que tengo una admiración inmensa, a la par que miedos, por este animal.

Ocean junto a Juan, su marido, se dedican a hacer inmersiones en Hawaii para locos de los océanos. Un día de paseo, se toparon con esta mole de 6,1 metros de largo y sobre 50 años de vida. El tiburón blanco más longevo que se conoce vivo.

Juan grabó la escena, que para eso se dedica a ello.

¿Imaginas a tu mujer ahí y tú grabando?

Desde entonces esa asociación entre ambas hembras es indivisible. Porque Deep Blue es hembra.

Cuando oyes hablar de Ocean, rápidamente la asocias al tiburón.

Cuando tus clientes te asocian a algo, y que ese algo es un enfoque muy claro, ahí tienes el negocio.

Estrategia por enfoque.

Ofrezco algo para un cliente determinado (LOCOS DE LOS TIBURONES). Y además lo hago yo que he nadado con ese tiburón y sin jaula protectora (AUTORIDAD)

¡BOOM!

Y de eso han hecho un modo de vida. Ya lo tenían con su empresa de buceo e investigación, pero ahora su demanda ha crecido mucho más.

Quieren nadar con ella.

Quieren probar suerte.

Quieren sumergirse y ver si hay apariciones estelares.

Quieren.

Aquel encuentro fue un golpe de suerte, porque aunque a Deep Blue siempre se le ha visto por la zona, su especie puede llegar a moverse miles de kilómetros. Se han datado escualos que han nadado hasta 11.000 en un año.

No se debe, en mi opinión, descartar océanos rojos así sin más.

Esta es una de las cosas que se trabajan en las estrategias posibles de negocio.

Cuando se ha decidido un destino.

Y aunque puedan ser aguas turbulentas, puede haber negocio.

Tengo más cuerda con ejemplos así. Y los saco cuando vemos estrategias.

Si el tiempo te dice que te has lanzado ante de mirar, también se puede reconducir.

Lo que hago sé que puede ayudarte a vender más.
Déjame tu mail y te lo cuento por fascículos en siete días.

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