Vender en Sanfermines

Hace ya unos cuentos años vendía pisos.

Enseñaba.

Convencía. O no.

Vendía.

Papeleo.

Comisión.

Poco más había.

De hecho, siempre he tenido la sensación de que se vendían con mucha facilidad. Era a comienzos de siglo.

Teníamos un listado de gente interesada actualizado. Eso decían.

La verdad es que borrábamos a los que ya habían comprado y a los que acababan hasta los cojones de que los llamáramos preguntando lo mismo siempre.

Tenemos un piso de 5 habitaciones. ¿Sigue interesado?

Si, pero no sé para quiero in piso de 5 habitaciones si vivo solo. Ya os lo dije hace dos semanas.

¡Qué raro! Lo voy a modificar. (Todo mentira)

Lo modificábamos, pero no siempre se corregía. Luego alguien de otra agencia o de la misma oficina le volvía a llamar. El resultado ya se puede imaginar.

Pero lo interesante de la venta de pisos no era sólo la jugosa comisión. La captación era algo curioso.

Alguien se acercaba al escaparate. Todo lleno de pisos. La gran mayoría vendidos, apalabrados, inventados o derruidos. Y como si fuera San Fermín, salían corriendo a la calle los compañeros. Bueno, solamente el primero. No se podía parecer buitre.

El caso es que el que salía le preguntaba si quería compran o vender de forma sutil. No inquisitoria. Bueno, a veces si.

Normalmente te decían:

Solo estoy mirando.

Mentira cochina.

En mi vida me he parado a mirar pisos si no tenía algún tipo de interés. El que fuera.

Si conseguías hablar un poco o no te habían mandado al carajo, descubrías cosas. Y si captabas un piso, era tuyo para venderlo. Y entraban no pocos así. 

Luego entendí lo de los Sanfermines cada cinco minutos.

Y con esa gente se llenaban los listados a los que fusilábamos a llamadas cuando algo entraba para venderse.

Recopilemos relalidades.

En la calle

Escaparate – Clientes – Vendedores

(se puede tocar)

En digital

Página web – Clientes – XXXXXX

(no se puede tocar)

Gran diferencia.

No puedes impactar de la misma forma.

Quien te lee en web tiene que llevarse el mayor impacto, sobre todo persuasivo.

Si quitamos el nombre de la empresa, los mensajes que vemos en cualquier web casi podrían ser de cualquiera del mismo sector. No hay diferenciación. Cero.

Luego tendrás que ser diferente por lo menos para captar la atención, ya que no estás ahí para preguntarle al visitante. Cosas se pueden hacer, pero el primer impacto es vital siempre.

Y para ser diferente siempre tienes que conocer a tus clientes. Quienes son, donde se mueven, rangos de edad y muchas cosas más que se trabajan en la primera fase.

Jorge

PD Me acabo de enterar. Otro año sin Sanfermines. Puff

Si me dejas tu mail te enviaré 4 correos en los que explico porque muchas empresas no terminan de funcionar y qué hacer para reconducirlas.

Ideas seguro que te llevas y es gratis.

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